El 30 de julio de 1749 se ejecutó en España uno de los actos más oscuros y menos conocidos de su historia: la Gran Redada, también llamada «la solución definitiva» por sus impulsores. Fue un intento deliberado de aniquilación total del pueblo gitano, bajo el reinado de Fernando VI y dirigido por el Marqués de la Ensenada.
Más de 10.000 personas gitanas fueron detenidas simultáneamente en una operación militar coordinada en todo el territorio. La estrategia fue brutal y clara: separar a hombres, mujeres y niños para evitar la continuidad del pueblo gitano.
- Los hombres fueron enviados a trabajos forzados en los arsenales de la Marina (Cádiz, Cartagena, El Ferrol).
- Las mujeres y los niños fueron encerrados en prisiones, fábricas y casas de corrección.
El objetivo era eliminar al pueblo gitano como colectivo, destruyendo su forma de vida, su cultura y sus vínculos familiares. Aunque no lograron consumar el exterminio total, muchos jamás recuperaron la libertad y las consecuencias de aquel crimen han dejado una huella profunda en generaciones posteriores.
Recordamos para que no se repita
Durante siglos, este crimen fue silenciado por la historia oficial. Hoy lo recordamos como un acto de resistencia de la memoria, un deber de justicia hacia quienes sufrieron, y una herramienta contra la intolerancia.
Porque la memoria no es venganza, sino un acto de reparación y dignidad.
Nunca más.
Contra el antigitanismo.
Por la verdad, la justicia y la reparación.